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5 Jun

Nuevos enterramientos posible de la cultura Wari.

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Los instrumento…

29 May

Los instrumentos musicales más antiguos de Europa tienen más de 40.000 años

             Journal of Human Evolution revisa el caso de las flautas de hasta 45.000 años

La música está presente en gran parte de nuestra vida, oímos música mientras vamos en el coche, mientras trabajamos y llega a marcar momentos importantes de nuestras vidas. Esta forma de expresión cultural lleva acompañando al ser humano desde la prehistoria, algo que se ha podido constatar en pinturas rupestres y restos de instrumentos musicales rudimentarios que han sido encontrados en excavaciones de todo el mundo. En el sur de Alemania, concretamente en la Cueva Geißenklösterle situada en los montes Jura un equipo encontró durante una excavación lo que parecían ser unos rudimentarios instrumentos de viento pero, tras someterlos al carbono para datar su antigüedad, han resultado ser los instrumentos musicales más antiguos descubiertos hasta ahora en Europa, mostrando que hace más de 40.000 años el ser humano ya conocía la música y desarrollaba sus propios instrumentos musicales.

Las Universidades de Oxford y Tübingen han sido las encargadas de esta investigación que ha dado como fruto un artículo publicado en la revista Journal of Human Evolution en el que han descrito los resultados de las pruebas realizadas para datar mediante radiocarbono los restos de huesos encontrados en la misma capa arqueológica en la que encontraron pinturas rupestres y los instrumentos musicales.

 ¿Y cómo eran estos instrumentos? El equipo de la excavación, que fue realizada por la Universidad Tübingen, encontró una especie de rudimentarias flautas fabricadas con huesos de aves y marfil procedente de los colmillos de un mamut.

Segun las prueba de datación realizadas por la Universidad de Oxford, los restos encontrados apuntan a que la Cultura Auriñaciense, que se pobló Europa durante el Paleolítico Superior se originó hace unos 42.000 – 43.000 años, una cifra mucho más antigua que la que siempre se ha estado manejando (37.000 – 39.000 años).

Estos resultados sustentan una hipótesis que hicimos hace algunos años en la que considerábamos que el Danubio actuó como corredor para el desplazamiento de los primeros homo sapiens en Europa y para la extensión de sus innovaciones tecnológicos a lo largo de Europa Central hace 40.000 o 45.000 años. La cueva Geißenklösterle es una de las muchas cuevas de la región en la que hemos podido encontrar ejemplos de ornamentos personales, arte figurativo, figuras con carácter religioso e instrumentos musicales

Si tenemos en cuenta que, hasta la fecha, los instrumentos de viento más antiguos encontrados tenían una antigüedad de unos 30.000 años, el hallazgo de la cueva Geißenklösterle han permitido dar un salto a las tesis establecidas y mostrarnos que la música y los primeros instrumentos tuvieron su origen mucho más atrás, concretamente hace 40.000 años.

Los combates entre gladiadores tienen su origen en ritos fúnebres.

29 May

Los combates entre gladiadores tienen su origen en ritos fúnebres..

¿Quiéres oir cómo suena una flauta paleolítica de hace 35.000 años?

28 May

¿Quiéres oir cómo suena una flauta paleolítica de hace 35.000 años?.

Hallan fondo marino del Mio-Plioceno en un área de servicio en Huelva

27 May

Hallan fondo marino del Mio-Plioceno en un área de servicio en Huelva.

Parque Museo Cueva Pintada

5 Feb

UBICACIÓN Y DELIMITACIÓN Gáldar, el antiguo Agaldar prehispánico, se encuentra a 27 Km. de Las Palmas y a 50 Km. del aeropuerto internacional de Gran Canaria. Se accede por la autovía del norte GC-2, que tiene enlaces con toda la red viaria insular y conexiones directas con los puertos de La Luz, en Las Palmas, y Agaete. El Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada se encuentra en pleno casco de la ciudad (Calle Audiencia, nº2, C.P. 35460), por lo que los accesos interiores son los mismos que para el centro histórico, que cuenta con diversos bienes culturales de interés: la Plaza de Santiago, el Templo de Santiago de los Caballeros, el Museo de Arte Sacro y la Casa Museo Antonio Padrón, entre otros.
DE LA INVESTIGACIÓN Aunque probablemente la realización en 1862 de una serie de trabajos agrícolas relacionados con el cultivo de las tuneras para la cría de la cochinilla propiciaron el hallazgo fortuito de la Cueva Pintada, no es hasta 1873 cuando se fecha su descubrimiento oficial.
Fue en ese año cuando José Ramos Orihuela accedió a la cámara por una estrecha abertura en el techo.
Observó en sus paredes una serie de pinturas geométricas y esta circunstancia motivó la denominación popular de “Cueva Pintada”, nombre que hizo fortuna y ha perdurado hasta la actualidad. Desde ese momento, la denominadaCueva Pintada se convirtió en lugar de obligada visita para todos los eruditos e investigadores interesados en el pasado prehispánico de la isla.
En 1876, Chil y Naranjo incluyó una somera alusión a este acontecimiento en sus “Estudios”.Por su parte, en 1884 Diego Ripoche aportó detalles de gran interés acerca de los hallazgos al señalar en sus escritos: Encontrándose en su interior algunos cadáveres, vasijas y otros objetos que adquirieron algunos aficionados.
También en 1884, Olivia Stone visitó el recinto e insistió en que el monumento fuese adquirido por el Ayuntamiento para proceder a su limpieza y permitir el acceso al público.
En 1887, fue el antropólogo francés René Verneau quien visitó la cámara y realizó una descripción minuciosa en la que señalaba la singularidad y la cuidada ejecución de cada uno de los paneles polícromos.Es justo señalar que desde finales del siglo XIX se produjo una temprana toma de conciencia de ciertos sectores de la sociedad que alzaron sus voces para recalcar la extraordinaria relevancia de este hallazgo y defender su conservación. Así, el cronista Batllori y Lorenzo, a través de las columnas de la revista El Museo Canario, lanzó una llamada desesperada para la protección de la Cueva Pintada bajo el lapidario título de “Mi última tentativa”.
A lo largo del siglo XX continuaron las críticas a la desidia institucional, pero es sobre todo a partir del año 1967 cuando se inició una campaña de prensa en favor de la recuperación de este enclave, en especial de la mano de los historiadores como Celso Martín de Guzmán y Elías Serra Ráfols.
Ante el progresivo deterioro de las pinturas,la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas emprendió en 1970 las obras de protección y aislamiento de las humedades que estaban afectando a los dibujos. Se iniciaron así las labores de limpieza y desescombro que dejaron al descubierto un grupo de cuevas que, rodeando a la cámara decorada, formaban un conjunto único.
La escasa información que se tenía entonces del tipo de poblados prehispánicos, unido a la falta de previsión y nula reacción ante los hallazgos que se fueron produciendo durante los trabajos, provocaron la destrucción de una parte importante de este complejo, del que sólo se pudieron recuperar escasos restos materiales gracias a algunos vecinos que los rescataban de los escombros.
Esta intervención se complementó con la construcción de un cierre arquitectónico que pretendía proteger la cueva y, en última instancia, abrirla al público.En el año 1972 se declaró Monumento Histórico Artístico.
Antonio Beltrán y José Miguel Alzola se debe el primer trabajo de investigación sistemático sobre el conjunto, publicado en 1974. Este estudio incluyó las primeras fotos a color y los dibujos más exactos realizados hasta esa fecha, contribuyendo sin duda a la difusión del yacimiento entre los especialistas.
Los primeros indicios del deterioro de las pinturas se observaron apenas ocho años después de la apertura al público en 1972. El regadío de las fincas del entorno, el inadecuado cierre arquitectónico y la nula planificación de las visitas provocaron una excesiva humedad ambiental y el aumento de la temperatura en el interior de la cámara.
A pesar de algunas reformas que mejoraron la ventilación del recinto, el mayor problema seguía siendo las continuas filtraciones del agua de riego y la agresión de los abonos químicos disueltos en ella. Se decidió entonces comenzar los trámites de expropiación de las fincas colindantes para poder retirar los cultivos. Este cúmulo de circunstancias obligó a tomar la decisión de cerrar la cueva al público en octubre de 1982.

Un magnifico lugar

4 Feb

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1.- UBICACIÓN Y DELIMITACIÓN Gáldar, el antiguo Agaldar prehispánico, se encuentra a 27 Km. de Las Palmas y a 50 Km. del aeropuerto internacional de Gran Canaria. Se accede por la autovía del norte GC-2, que tiene enlaces con toda la red viaria insular y conexiones directas con los puertos de La Luz, en Las Palmas, y Agaete. El Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada se encuentra en pleno casco de la ciudad (Calle Audiencia, nº2, C.P. 35460), por lo que los accesos interiores son los mismos que para el centro histórico, que cuenta con diversos bienes culturales de interés: la Plaza de Santiago, el Templo de Santiago de los Caballeros, el Museo de Arte Sacro y la Casa Museo Antonio Padrón, entre otros.

2.- DE LA INVESTIGACIÓN Aunque probablemente la realización en 1862 de una serie de trabajos agrícolas relacionados con el cultivo de las tuneras para la cría de la cochinilla propiciaron el hallazgo fortuito de la Cueva Pintada, no es hasta 1873 cuando se fecha su descubrimiento oficial.
Fue en ese año cuando José Ramos Orihuela accedió a la cámara por una estrecha abertura en el techo.
Observó en sus paredes una serie de pinturas geométricas y esta circunstancia motivó la denominación popular de “Cueva Pintada”, nombre que hizo fortuna y ha perdurado hasta la actualidad. Desde ese momento, la denominadaCueva Pintada se convirtió en lugar de obligada visita para todos los eruditos e investigadores interesados en el pasado prehispánico de la isla.
En 1876, Chil y Naranjo incluyó una somera alusión a este acontecimiento en sus “Estudios”.Por su parte, en 1884 Diego Ripoche aportó detalles de gran interés acerca de los hallazgos al señalar en sus escritos: Encontrándose en su interior algunos cadáveres, vasijas y otros objetos que adquirieron algunos aficionados.
También en 1884, Olivia Stone visitó el recinto e insistió en que el monumento fuese adquirido por el Ayuntamiento para proceder a su limpieza y permitir el acceso al público.
En 1887, fue el antropólogo francés René Verneau quien visitó la cámara y realizó una descripción minuciosa en la que señalaba la singularidad y la cuidada ejecución de cada uno de los paneles polícromos.Es justo señalar que desde finales del siglo XIX se produjo una temprana toma de conciencia de ciertos sectores de la sociedad que alzaron sus voces para recalcar la extraordinaria relevancia de este hallazgo y defender su conservación. Así, el cronista Batllori y Lorenzo, a través de las columnas de la revista El Museo Canario, lanzó una llamada desesperada para la protección de la Cueva Pintada bajo el lapidario título de “Mi última tentativa”.
A lo largo del siglo XX continuaron las críticas a la desidia institucional, pero es sobre todo a partir del año 1967 cuando se inició una campaña de prensa en favor de la recuperación de este enclave, en especial de la mano de los historiadores como Celso Martín de Guzmán y Elías Serra Ráfols.
Ante el progresivo deterioro de las pinturas,la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas emprendió en 1970 las obras de protección y aislamiento de las humedades que estaban afectando a los dibujos. Se iniciaron así las labores de limpieza y desescombro que dejaron al descubierto un grupo de cuevas que, rodeando a la cámara decorada, formaban un conjunto único.
La escasa información que se tenía entonces del tipo de poblados prehispánicos, unido a la falta de previsión y nula reacción ante los hallazgos que se fueron produciendo durante los trabajos, provocaron la destrucción de una parte importante de este complejo, del que sólo se pudieron recuperar escasos restos materiales gracias a algunos vecinos que los rescataban de los escombros.
Esta intervención se complementó con la construcción de un cierre arquitectónico que pretendía proteger la cueva y, en última instancia, abrirla al público.En el año 1972 se declaró Monumento Histórico Artístico.
Antonio Beltrán y José Miguel Alzola se debe el primer trabajo de investigación sistemático sobre el conjunto, publicado en 1974. Este estudio incluyó las primeras fotos a color y los dibujos más exactos realizados hasta esa fecha, contribuyendo sin duda a la difusión del yacimiento entre los especialistas.
Los primeros indicios del deterioro de las pinturas se observaron apenas ocho años después de la apertura al público en 1972. El regadío de las fincas del entorno, el inadecuado cierre arquitectónico y la nula planificación de las visitas provocaron una excesiva humedad ambiental y el aumento de la temperatura en el interior de la cámara.
A pesar de algunas reformas que mejoraron la ventilación del recinto, el mayor problema seguía siendo las continuas filtraciones del agua de riego y la agresión de los abonos químicos disueltos en ella. Se decidió entonces comenzar los trámites de expropiación de las fincas colindantes para poder retirar los cultivos. Este cúmulo de circunstancias obligó a tomar la decisión de cerrar la cueva al público en octubre de 1982.